El nido vacío


Autor: Yolanda Fajardo Ponce

Fecha: Noviembre del 2018

El nido vacío es una etapa representada por cambios físicos y emocionales, que producen sentimientos negativos en algunos padres, provocada cuando los hijos o hijas se van de casa.

Se manifiesta por un conjunto de sentimientos como desánimo, soledad, tristeza, e inutilidad, entre otros.

Esta sensación aparece cuando los padres conciben la partida de los hijos como un abandono del hogar.

Independientemente de cuál fue la causa por la cuan un hijo abandona el hogar (por trabajo, iniciar su propia familia, estudios o cualquier otra razón), algunos padres se sienten desanimados y con mucha tristeza.

Recibe este nombre de “nido vacío”, como representación de una salida del nido, del hogar.

Este síndrome es causado mayormente en las madres, pero a lo largo del tiempo se ha visto que en los padres también aparece.

Debemos de diferenciar que es completamente normal sentir tristeza por la partida de un hijo, pero si desde que esto ocurrió, la desesperanza, el desánimo, la inutilidad

o incluso el propósito de vida de los padres se ve perdido, podríamos estar experimentando este síndrome.

Síntomas:

Los síntomas que se pueden experimentar son los siguientes: tristeza profunda, constante llanto, deterioro social, laboral o familiar, perdida del propósito de vida, desanimo, desesperanza, sentimiento de inutilidad, ansiedad, sentimiento de abandono, estrés, preocupación , trastornos del sueño, insomnio, afectación del autoestima, fatiga, depresión, somatizaciones, problemas de concentración, entre otros.

Si no se tratan estos síntomas, se pueden tener problemas psicológicos graves.

Es necesario adaptarse a esta nueva etapa y poder reconocer las funciones que tenemos como padres, más allá de los hijos.

Para los hijos es una evolución el irse de casa, independizarse, casarse, o la razón que fuere, para que ellos aprendan por sí mismos lo que es la vida; como lo hiciste en algún momento.

El síndrome del nido vacío puede ser prevenido, nunca se sabe le momento exacto de cuándo será el tiempo en el que nuestros hijos volarán, pero podemos hacer un cálculo e ir cuestionándonos que será de nuestras vidas cuando los hijos se marchen. Prepararse psicológicamente para este desprendimiento, reconocimiento que nuestros hijos siempre serán nuestra familia y aun podemos visitarlos y contar con ellos.

Recomendaciones:

Como recomendación se pueden fomentar nuevas amistades o retomar amistades que fueron cercanas en el pasado; iniciar un trabajo; o un apostolado o voluntariado especial; conocerte más a fondo; explorar tu interior, tus intereses, habilidades, cualidades.

Vive tu duelo, el que un hijo se vaya de casa es vivir una pérdida de un modo de vida a lo que estábamos acostumbrados.

Evita los pensamientos negativos y preocupaciones innecesarias.

Recordemos que cada uno es dueño de su propia vida y debemos dejarlos vivir. No pierdas el contacto con ellos, llámalos de vez en cuando y queden para salir un día, sin caer en exageraciones de querer verlos diario y a todas horas; dejemos que ellos tengan su espacio. Céntrate en tus proyectos, crece y cuídate, ve por ti.

Habla de tus sentimientos, con un profesional o persona de confianza; como mencionábamos en la primera parte, es esperado sentir tristeza.

Para prevenir un posible problema posterior es recomendable expresar las emociones y sentimientos que esta situación provoca.

Es importante estar atentos a los síntomas del nido vacío y conocer por lo que se atraviesa en las diferentes etapas de la vida, para reconocer si lo que estamos viviendo es normal o ya es necesario acudir a ayuda profesional.

Si deseas conocer más sobre el síndrome del nido vacío contacta a nuestros psicólogos en Puebla, en el Centro de Psicología Íntegramente

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Referencia:

Carrizo, N. (2012) El nido vacío. Editorial: Ediciones Lea S.A. Buenos Aires, Argentina.


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