Diferencia entre personalidad y trastorno de la personalidad


Autor: Fabián Velásquez

Fecha: Enero del 2018

De debe entender la personalidad como un constructo, y para ello se han propuesto numerosas definiciones, no obstante existe cierto consenso en que la personalidad es patrón de pensamientos, sentimientos y conductas característicos que distingue a las personas entre sí y que persiste a lo largo del tiempo y través de las situaciones.

Tomando como base esta definición, diversos autores se preguntan ¿cuál es la diferencia entre una personalidad sana y una patológica? A la fecha, no son del todo claras esas diferencias.

Theodore Millon se refiere a las personas sanas como aquellas que manifiestan la capacidad para afrontar el ambiente de un modo flexible y cuando sus percepciones y conductas típicas fomentan el aumento de la satisfacción personal.

Por otra parte, cuando las personas responden a las responsabilidades cotidianas de manera rígida, o cuando sus percepciones y conductas dan como consecuencia un malestar personal o una reducción de las oportunidades para aprender y crecer, entonces se considera un patrón patológico o desadaptativo.

Por su parte, el DSM-5 (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) considera que los rasgos de la personalidad son patrones persistentes de percibir, relacionarse con y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo, que se manifiestan en una amplia gama de contextos sociales y personales y que sólo cuando dichos rasgos son inflexibles y desadaptativos y causan un malestar subjetivo o un deterioro funcional significativo pueden considerarse como trastornos de la personalidad.

Vicente Caballo expresa que la característica esencial de un trastorno de la personalidad es un patrón permanente de conducta y de experiencia interna que se desvía notablemente de las expectativas generadas por la cultura del sujeto y que se manifiesta en al menos dos de las siguientes áreas: cognición, afectividad, funcionamiento interpersonal y control de impulsos.

Por lo tanto, se puede concluir que las características básicas de un trastorno de la personalidad son las siguientes:

  1. a) Está profundamente enraizado y es de naturaleza inflexible.
  2. b) Es desadaptativo, especialmente en contextos interpersonales.
  3. c) Es relativamente estable a lo largo del tiempo.
  4. d) Deteriora de forma significativa la capacidad de la persona para funcionar.
  5. e) Produce malestar en el entorno de la persona.

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