¿Cómo identificar un buen terapeuta?


Autor: Fabián Velásquez

Fecha: Enero del 2018

Idealmente, un terapeuta debe tener una buena formación, tanto académica como profesional, y gran interés por las personas y su bienestar.

Ajeno a su formación, su edad, sus creencias, su estado civil, incluso su género, un buen terapeuta es reconocido por las siguientes características.

  1. - Aceptación. Un buen terapeuta es respetuoso, le preocupa e interesa su cliente, y se asegura que él perciba esto. El terapeuta, al prestarle atención al cliente, está trasmitiéndole su aceptación. Además, ésta es expresada a través de sus gestos, su tono de voz, sus expresiones verbales, etc. Esto no quiere decir que el terapeuta olvide los límites profesionales entre él y el cliente, pues como en todo, los extremos son peligrosos.
  2. - Empatía. Capacidad para comprender los sentimientos del otro. Esta característica ayuda a establecer una buena relación terapeuta-cliente.
  3. - Honestidad. El terapeuta debe ser honesto y legal con el cliente, expresando de manera abierta y clara sus opiniones. Esto no significa decir todo lo que se piensa u opina sobre el cliente. Ser ambiguo puede perjudicar el avance del cliente.
  4. - Credibilidad. Que las palabras de un terapeuta sean creíbles, válidas, que sean fiables como fuente de información.
  5. El psicólogo cognitivo Bruce Goldstein determina que la credibilidad está determinada por:

    1. a)Experiencia: Le da al terapeuta un bagaje que le permite interactuar de modo más adecuado con el paciente. La experiencia y una buena formación, hacen que tenga un adecuado manejo de las situaciones, comportamientos o emociones del cliente (dar la mano y saludar llamando por el nombre al paciente; apariencia cuidada; hablar a nivel del paciente, no usando un lenguaje pedante; expresión cordial; pregunta directamente y va al centro de la cuestión, sus preguntas siguen una programación lógica).
    2. b)Fiabilidad como fuente de información: su formalidad, predictibilidad y consistencia.
    3. c)Motivos e intenciones del terapeuta: cuanto más claro tenga el paciente que el terapeuta está trabajando para el bienestar del paciente, mayor será su credibilidad.
    4. d)Dinamismo: referido a su seguridad, potencia y nivel de actividad.
  6. - Flexibilidad. Ajusta su estilo a las necesidades de cada paciente. Los terapeutas flexibles adaptan métodos y técnicas a sus pacientes en lugar de forzar a estos a adaptarse a sus técnicas. Buscan el modo más adecuado para que cada paciente pueda realizar las tareas impuestas.
  7. - Conocimiento de sí mismo. El terapeuta es también una persona, al igual que su cliente, con sentimientos, pensamientos e incluso con problemas, pero éstos debe mantenerlos a un lado y no permitir que influyan en su relación con el cliente. Ha de centrarse en la terapia y, sentirse válido, capaz y competente para ayudar a su cliente.

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